miércoles, 10 de julio de 2019

Aceptó que también tuve la culpa, aceptó mí papel, porque al final de cuentas las historias son de a dos, también acepto está maldita enfermedad que corría por mí cuerpo y no me dejaba respirar, porque cuando apareces vos en mis pensamientos, es esa la sensación más recurrente en mí;
la falta de aire.
Como si por un minuto no pudiera respirar, y era esa la sensación que tenía cada vez que mentias, o cuando te ibas, o por solo pensar en no estar con vos, esa sensación de ahogo y de tristeza, eso es lo que más me acuerdo de vos y de nosotros. 
Pensé que no iba a poder, pensé que me iba a caer que era más fuerte que yo.. pensé que me iba a quedar llorando muchos años, pero entendí que estaba mejor cuando esa falta de aire empezó a disminuir en mí pecho, cuando los ataques de asma empezaron a desaparecer, cuando empecé a confiar, cuando me empecé a encontrar conmigo, cuando entendí que había todo un mundo que no estaba explorando por estar muy enferma de celos y mentiras. Y si, acepto mí culpa también, pero una vez me dijeron que a un perro que le pegan todo el tiempo, cuando alguien se le quiere acercar a hacer una caricia muerde, por reflejo, por naturaleza, porque su instinto es defenderse.
Bueno ese era mí instinto con vos, morder, porque de tantos golpes, no físicos, sino emocionales, ya no podía confiar cuando venía una caricia. 

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